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Raquel
Oliva

Jorge Anegón, Madrid, Enero 2026.

Raquel Oliva no es solo la presidenta de Oliva Iluminación.
Es la heredera de una forma de mirar el mundo.

Creció entre planos, lámparas y conversaciones donde la luz no era un objeto, sino una emoción: algo capaz de cambiar un espacio… y a quien lo habita. Mientras otros veían focos, ella aprendió a ver atmósferas. Donde otros hablaban de vatios, ella escuchaba bienestar, calma, belleza, salud.

Hoy lidera una de las empresas de iluminación más respetadas de España, combinando el legado de una firma históricacon una visión profundamente contemporánea: la luz como herramienta de neuroarquitectura, confort emocional y calidad de vida.

Raquel no diseña para que los espacios se vean mejor.
Diseña para que las personas se sientan mejor dentro de ellos.

Y esa es, quizás, su verdadera revolución: haber convertido la luz en algo íntimo. En algo humano.

"El organismo está programado para

vivir en sincronía

con la luz natural"

Jorge. ¿por qué el invierno es un momento crítico desde el punto de vista lumínico?

Raquel. Porque nuestro organismo está programado para vivir en sincronía con la luz natural, y en invierno esa referencia desaparece parcialmente. Pasamos muchas horas en interiores, con iluminación artificial que, en muchos casos, no respeta los ritmos biológicos. El cuerpo entra en una especie de desajuste silencioso: alteraciones del sueño, fatiga constante, bajadas de ánimo. La luz, bien utilizada, puede ayudar a reordenar ese sistema interno.

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Jorge. Hablas de ritmos biológicos. ¿Podemos explicar esto de forma sencilla?

Raquel. Claro. Todos tenemos un reloj interno, el ritmo circadiano, que regula cuándo debemos estar activos y cuándo descansar. La luz es el principal sincronizador de ese reloj. Cuando la iluminación no acompaña al momento del día —por ejemplo, luces frías e intensas por la noche— el cerebro recibe mensajes contradictorios. A corto plazo no lo notamos demasiado, pero a medio y largo plazo el impacto es real.

Jorge. ¿En qué momento la iluminación empieza a relacionarse directamente con la salud?

Raquel. En el momento en que entendemos que dormir mal, vivir estresados o no descansar correctamente tiene consecuencias fisiológicas. La iluminación influye en la producción de melatonina, cortisol y serotonina. No estamos hablando de sensaciones, sino de procesos hormonales. Por eso digo que la luz no es solo diseño: es una herramienta de prevención.

Jorge. ¿Podríamos afirmar que iluminar bien es una forma de cuidarnos?

Raquel. Absolutamente. Igual que cuidamos la alimentación o el movimiento, deberíamos cuidar la luz que nos rodea. Una iluminación bien diseñada reduce el estrés, mejora el descanso y ayuda al cuerpo a autorregularse. No sustituye a la medicina, pero crea las condiciones para que el organismo funcione mejor.

"Deberíamos cuidar la luz que nos rodea"

Jorge. Uno de los grandes problemas del invierno es el insomnio. ¿Qué papel juega la iluminación aquí?

Raquel. Un papel clave. Dormir bien no depende solo del colchón o de la hora a la que te acuestas. Depende de cómo has vivido la luz durante todo el día. Por la mañana necesitamos luz más intensa y neutra que nos active. Por la tarde, una transición progresiva. Y por la noche, luz cálida, baja y envolvente. Si no existe esa narrativa lumínica, el cerebro no entiende cuándo debe desconectar.

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Jorge. ¿Qué errores se repiten más en los hogares?

Raquel. El más común es iluminar toda la casa igual. Como si estuviéramos siempre a la misma hora y haciendo lo mismo. Otro error es abusar de luces frías porque “iluminan más”, cuando en realidad generan fatiga visual y emocional. En invierno, especialmente, necesitamos luz que abrace, no que agreda.

Jorge. ¿Y qué ocurre con las pantallas y la luz azul?

Raquel. Es un factor que no podemos ignorar. Por eso es aún más importante que la iluminación ambiental compense ese exceso de estímulo. Una buena iluminación nocturna puede amortiguar el impacto de las pantallas y ayudar a preparar al cuerpo para el descanso.

 

Jorge. Has mencionado que la luz puede influir incluso en las defensas. Explícanos esto.

Raquel. El sistema inmunológico está muy relacionado con el descanso y el estrés. Cuando vivimos en espacios mal iluminados, el cuerpo permanece en una alerta constante, aunque no seamos conscientes. Esa tensión sostenida debilita el organismo. Una iluminación amable reduce ese estrés basal y favorece un estado de mayor equilibrio interno.

Jorge. Entonces, ¿podemos hablar de la luz como medicina preventiva?

Raquel. Yo diría que es una medicina silenciosa. No actúa de forma inmediata ni espectacular, pero su efecto es profundo y sostenido. La buena luz no se nota… hasta que falta.

 

Jorge. Desde el punto de vista del diseño, ¿qué define una iluminación orientada al bienestar?

Raquel. La sensibilidad y el conocimiento. Trabajar con capas de luz, entender los usos reales del espacio, el ritmo de vida de las personas. No se trata de poner más luz, sino de poner la luz adecuada en el lugar y el momento correctos.

Jorge. ¿Cómo se traduce esto en un proyecto real?

Raquel. En escuchar mucho. En estudiar cómo entra la luz natural, cómo se mueve la gente, qué emociones queremos generar. En elegir temperaturas de color, ópticas y escenas que acompañen la vida diaria. El buen diseño lumínico no se impone, se integra.

Jorge. ¿Y en espacios de trabajo durante el invierno?

Raquel. Ahí la iluminación es clave para la concentración, la productividad y el bienestar emocional. Una luz mal planteada genera cansancio, dolores de cabeza y desmotivación. Una buena iluminación, en cambio, cuida a las personas y mejora el rendimiento sin que nadie sea consciente del porqué.

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