

Richard Kelly
Si hoy concebimos la iluminación como una disciplina integrada en el diseño arquitectónico y no como un simple cálculo de vatios por metro cuadrado, se lo debemos a una persona: Richard Kelly (1910–1977).
Educado en la Escuela de Arquitectura de Yale, Kelly fue el primer profesional en definirse como diseñador de iluminación arquitectónica.
La revolución de los proyectos icónicos
Kelly no vendía lámparas; proyectaba atmósferas. Su colaboración con los grandes maestros de la arquitectura moderna dio lugar a algunos de los edificios más influyentes de la historia:
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La Casa de Cristal (Philip Johnson): Ocultó luminarias en el jardín para proyectar luz sobre la vegetación exterior, evitando que los vidrios se convirtieran en espejos negros de noche y conectando el interior con el paisaje.
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El Edificio Seagram (Mies van der Rohe): Concibió la primera "torre luminosa" de la historia mediante bañadores de pared continuos en el vestíbulo (wall washing), haciendo que la estructura pareciera flotar sobre la Quinta Avenida.
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El Museo Kimbell (Louis Kahn): Creó reflectores curvados de aluminio para filtrar la luz natural del tejado y transformar el hormigón visto en una superficie suave y plateada.
Las tres leyes de la iluminación de Kelly
Kelly sintetizó su teoría en 1952 en tres conceptos universales que todo arquitecto y proyectista utiliza hoy en día:
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Focal Glow (Luz para ver): La luz directa y focalizada que capta la atención, destaca un objeto o delimita una zona de trabajo (el foco sobre una obra de arte o la luz sobre la mesa de comedor).
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Ambient Luminescence (Luz para contemplar): La iluminación de fondo indirecta y homogénea que elimina las sombras duras y produce una sensación de serenidad y amplitud espacial.
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Play of Brilliants (Luz para sentir): Los destellos y efectos dinámicos que estimulan los sentidos y aportan emoción (el reflejo de la luz en el agua, en vidrios trabajados o superficies metálicas).
En Oliva Iluminación proyectamos bajo el legado de Richard Kelly, equilibrando estos tres niveles en cada plano arquitectónico para dotar de alma a los espacios.